martes, 21 de enero de 2025

ANDURIÑA

 Nos encantaba esa canción. 

Uno de los recuerdos más bonitos que puedo tener de cuando era niña, era ir en el coche contigo escuchando cassettes de Juan Pardo y cantando con la voz desafinada los dos alguna canción. Menos mal que no nos ganamos la vida con eso, sino nos moriríamos de hambre. 

"Anduriña" siempre nos encantó. Y no sé por qué fue concretamente esa, pero siempre que la escucho -confieso que tengo todavía parte de sus discos y en días nostálgicos alguna lágrima me acompaña mientras recuerdo otros tiempos - te veo conduciendo en el Vectra conmigo detrás cogida a los dos asientos y con la cabeza entre medias, cuando todavía entonces aquello de los cinturones de seguridad y las sillitas obligatorias era otra cosa. 

Ay papá, como te echo de menos. Otro cumpleaños separados y siento que llevo sin ti media vida, y por otro lado con la sensación de que todo fue ayer. No me acostumbro a que ya no estés. Se me sigue haciendo raro girar la cabeza mientras escribo esto, y ver que tu lado del sofá sigue vacío, a pesar de que hace seis años que ya no estás. 

Me gustaría contarte tantas cosas... poder desahogarme cuando lo hacía antes y que cuando las emociones me desbordaban me vieras llorar y me dijeras que no era para tanto, que todo en la vida tenía solución, y que si no lo tenía no merecía la pena preocuparse. 

Ayer hubieras cumplido 69 años. Pienso tantas veces en como sería nuestra vida si siguieras aquí que no sé ni qué decir. Quiero pensar que al menos desde donde estés me escuchas cuando miro al cielo y vea esa estrella enorme que se pone justo enfrente de la ventana y que parece estar colocada especialmente para mi. Cuando por las noches, todo me desborda y miro el cielo buscándote, preguntándote qué puedo hacer, aunque sé que estoy haciendo todo y que llega un momento en que ya no depende de mi. 

Sabes que nunca me resultó fácil tomar decisiones. Y menos si son importantes. Ni siquiera sé si estarías de acuerdo, aunque intente convencerme de que sí. Las opciones se van terminando y los caminos se cierran, van quedando solamente los únicos posibles y solo queda elegir uno. 

Te prometí que cuidaría de ella y espero que desde tu estrella sepas que si no hago más, o que si no lo hago mejor, es porque no sé. Lo único que me preocupa es que no sufra, aunque lo haga yo. Que los recuerdos la vayan abandonando poco a poco sin darse cuenta, y que se vaya a vivir a ese mundo paralelo de transición hasta que vuelva a tu lado, que creo que es lo que nunca superó. 

Siempre dice que quedo yo, pero desde que tú te fuiste no volvió a ser lo mismo. Supongo que el hecho de perder a la persona con la que has compartido toda tu vida tiene que ser algo devastador. Yo no lo sé. Solo sé que ella se quedó sin su marido pero yo me quedé sin padre, y también supo que tú para mí eras distinto. 

Gracias a ti aprendí a ser independiente, a vivir mi propia vida por encima de lo que dijeran los demás. Y creo que es lo más valioso que me pudiste enseñar. A buscarme mis castañas y no depender de nadie aunque sin perder nunca de vista a la gente que me importa. Si algo me enseñó la vida a estas alturas -echo la vista atrás y ya hace más de ocho años que la suerte empezó a cambiar, que son muchos - y a lo largo de todo este tiempo puedo decir que soy una persona completamente diferente. He aprendido a valorar lo que realmente vale la pena. Aprendí a decir te quiero, a mostrar mis sentimientos, y a tratar de enfrentar las cosas de una manera diferente. No sé si mejor o peor, pero distinta. 

Cuando te fuiste, saqué de mi vida a gente. Supongo que es inevitable llevarse decepciones porque no es lo mismo la percepción que tenemos nosotros mismos de algo, que la que tienen los demás. He llegado a salir días del hospital, viéndote consumirte, hecha una mierda, y buscando a personas que decían estar "siempre para todo" y posponer la llamada por motivos tan absurdos que desde entonces decidí contar lo justo y necesario y siempre que me preguntan como estoy, contestar "bien" sin más explicación. Sé que todo el mundo tiene su vida, pero entonces, no estás. Porque no fue solo una vez por parte de algunas personas. Curiosamente, cuando necesitaron algo volvieron. Pero ahí era yo cuando no estaba. Y me costó mucha terapia asumir que de bueno a tonto la línea es muy delgada y a veces hay que ser egoísta. Y reconozco que desde entonces, alguna vez he sido yo la que estaba tomando un café, paseando, o regando los cactus. 

No quiero que esta carta sea un reproche a nadie, precisamente porque ya todo eso quedó atrás. Y no solo lo comprobé una vez, sino que lo estoy volviendo a comprobar ahora, por segunda vez. De las mismas personas. Y como sé que nada va a cambiar he decidido seguir hasta donde yo quiero, y con la gente que yo quiero. El otro día sin ir más lejos volvió a pasar. Y para qué enfadarse o decir algo. No vale la pena. Escuchar "tengo ganas de verte", pero que cuando de pascuas a ramos intentas llamar y desahogar, curiosamente siempre hay algo más importante. Es ahí. Como resumen a todo lo que pueda decir o sentir. 

Sé que si ahora vivieras, estarías en el único sitio donde sigo siendo capaz de encontrar paz, y desconectar. Entre aquellos montes que vieron crecer a generaciones, escuchando historias de posguerra, amores, desamores, y lágrimas. Tengo claro que mis días acabarán allí porque es lo único que me ata a mis verdaderas raíces y donde viven los momentos que recuerdo como más felices de mi vida. Sé que si algo de una persona queda en este mundo cuando se va, tú estás allí. 

Todavía soy capaz de verte con la gorra, caminando con la mano en el bolsillo y la vara sempiterna que espera en el paragüero cada paseo desde hace décadas. En cómo no he tocado algunas cosas desde que te fuiste. Es mi manera de seguir reconociendo tu espacio y saber que sigues allí. Como lo sé cuando veo un arcoiris en el cielo como si estuviera pintado y sé que eres tú diciéndome "estoy aquí hija". 

La vida sería muy distinta. Yo tendría la mía y vosotros la vuestra. Quizá lo que estamos pasando ahora seguiría estando, quién sabe, pero de todas maneras ya no importa porque nunca vamos a poder comprobarlo. Pero me gusta pensar que ahora iría a visitaros allí, y que te encontraría con la cocina encendida y oliendo a casa. Porque eso no cambiará nunca. 

Ya sois más en las estrellas que los que quedamos aquí. Me parece mentira que eche la vista atrás y en tan poco tiempo pasáramos de ser cinco a solo dos. Y dos, que además, solamente una podrá mantener vivo aquel recuerdo y que cuando vaya, cada vez habrá más silencio. Que las paredes seguirán siendo testigos mudos del paso del tiempo y que seguramente los recuerdos construidos se terminarán en mí, porque cada vez hay más probabilidades de que la cafetera de la bisabuela no sirva café a una quinta generación. No es algo que me preocupe, asumí hace tiempo que todo pasa por algo, y aunque todavía quede tiempo, cada vez valoro más la tranquilidad. 

El día de mañana solamente quiero vivir papá. Con mayúsculas. Vivir tranquila todo el tiempo que pueda y que cuando me toque dejar de trabajar, retirarme allí, con el único ruido de los pájaros y la lluvia golpeando el tejado por la noche, con el chisporroteo de la leña en la cocina. 

Sé que estarás bien. Y también sé que desde las estrellas sonríes y me dices que siga siendo fuerte, que saldremos de esta. No saldremos, porque todo termina. Solo te pido que si de vosotros depende algo, no permitáis que esto se eternice y sufra. Que vuelva a tu lado porque sé que es lo que quiere, y es donde estaría hace mucho tiempo de no estar yo. 

Te quiero. 

LLEGAR A PUERTO

 Últimamente no paro de preguntarme si he dejado pasar todas las oportunidades que merecieron la pena en mi vida.      Llegas a un punto en ...