"-No puedes negar que fue especial. Que fuimos especiales -sonrió -
-No, no puedo. Pero eso se acabó. No vuelvas a lo mismo, por favor
-Perdona, es que no puedo evitar pensar que.... -suspiró - No sé si nos equivocamos. Si pudimos solucionar algo que... -intentó acabar -
-Que no tenía solución. Lo sabemos -se volvió a enterrar en aquella mirada - Al principio me costó mucho asumir que la persona que creía que era mi alma gemela en realidad era eso, un espejismo que fue desapareciendo poco a poco. Y no te echo la culpa solo a ti -argumentó - Yo también me dejé llevar y no sé cómo, pero es algo que debería haber acabado hace mucho
-Yo te quise. Mucho -aclaró-. Fuiste quién me hizo plantearme que todo era posible, que podía existir un futuro juntos... Joder, me veía dentro de veinte años y...
-No sigas. Por favor -pidió - Eso ya no puede ser, y creo que nos engañamos. Cada uno queríamos una cosa y tarde o temprano hubiera acabado mal. Lo curioso es que no estoy tan angustiada como hubiera pensado, y no sé muy bien qué significa eso -pensó haciendo una pausa -
-Dime la verdad, y sé sincera. ¿Me quisiste? -la miró -
-Mucho. No sé como te atreves a preguntarme eso -se dolió - Quizá nosotros no éramos de estar todo el día con "te quieros", o con iconos de corazones, pero sabes que para mí el amor siempre se demostró de otra manera. Siempre serás especial para mí y lo sabes, pero también hay que ser honesto con uno mismo y saber que... no sé. Que no pudo ser, sin más.
-¿Hay alguien, no? -se dio cuenta de que algo extraño había en ella, ya no era la misma -. Tienes un brillo en la mirada que... -dijo con temor cierto a que otra persona ocupara el lugar que tantos años había sido suyo -
-¿Y si lo hubiera, qué? No tengo que dar explicaciones absolutamente a nadie -sentenció -
-No me malinterpretes. No lo digo a mal, al revés. Espero que de verdad haya alguien -dijo con sinceridad - Alguien que de verdad te haga sentir todo eso que echaste en falta conmigo. Alguien que te despierte esa sonrisa y te haga temblar de pies a cabeza. Ojalá las cosas hubieran sido de otra manera, te lo digo totalmente en serio...
-Yo... -titubeó -
-No digas nada. Siempre vas a poder contar conmigo. Y que nunca más vuelvas a perder ese brillo -la miró sonriendo - De verdad que me alegro por ti -le cogió el brazo con cariño -
-Fui feliz. Aunque no te lo creas y pienses que no tengo buenos recuerdos, no es así. Fuimos muy felices, los dos. Y siento que acabara así pero sabes que nunca me gustó perder el tiempo. El error fue dejar que nos convirtiéramos en compañeros de piso, y ninguno de los dos hizo nada por evitarlo. No es culpa de nadie pero creo que es justo que cada uno intente rehacer su vida, y también te deseo a ti que aparezca esa alma gemela que buscas, está claro que no soy yo -contestó -
-Creo que necesitábamos tener esta conversación -dijo - Zanjar de una vez por todas, hablar claro. Ojalá lo hubiéramos hecho antes
-Nunca es tarde. Y que sepas que siempre estaré aquí para lo que necesites, como amiga.
-Hasta pronto... -se despidió sabiendo que tardarían mucho en verse y que quizá cuando volvieran a hacerlo ella caminara con alguien al lado que le revolviera las entrañas -
-Adiós... -dijo ella con la misma sensación -
Los dos siguieron caminando, en direcciones opuestas. Él supo que había terminado. Ella ya lo sabía hacía mucho. Pero en una cosa tenía razón: había alguien.
Alguien que le quitaba el sueño por las noches.
Alguien a quién echaba de menos si pasaba un día sin hablar.
Alguien que le provocaba sonrisas al leer un mensaje.
Alguien que había aparecido de repente, de manera inesperada, que ocupaba su pensamiento día y noche.
Alguien que no era él.
Alguien que le hacía sentir todo lo que no sentía desde hacía mucho tiempo.
Alguien que le hacía hervir la sangre.
Alguien que le hacía recordar todo lo olvidado.
Sí. No podía ni quería seguir negándoselo. La vida era demasiado corta como para dejar que lo único -o de lo único - bonito que tiene, pase por nosotros sin pena de gloria.
Y entonces sonó aquel fragmento de canción que tantas veces había escuchado, al abrir la puerta de la tienda a la que se disponía a entrar. Y sonrió. Y se propuso que ese gesto fuera imborrable.
... "Qué será lo que nos hace eternos... y además, da sentido a la vida? " .
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